viernes, 10 de diciembre de 2010
El ejercicio como medicina
"La mejor actividad física es la que se practica con continuidad" Lo afirma el doctor Michael Pratt, que investiga la relación entre la gimnasia y la salud
Nora Bär
LA NACIONNo es difícil advertir que el doctor Michael Pratt, médico e investigador de los Centros para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, según sus siglas en inglés), predica con el ejemplo. Especialista en fisiología del ejercicio y director de un programa global de prevención de enfermedades crónicas, es además un consumado corredor y ávido deportista con una figura de junco. Pratt estuvo dos días en Buenos Aires para participar en la jornada Actividad Física y Salud Pública, realizada en la Universidad Di Tella y en el Ministerio de Salud de la Nación, donde disertó sobre la promoción de la salud, especialmente en países de ingresos medios que están registrando una rápida transición epidemiológica, caracterizada por aumento del sedentarismo, y cambios en la dieta y en los patrones de actividad física.
"Naciones como la Argentina están liderando esta transición que enfrenta a sus sistemas de salud con problemas muy serios", afirma.
-Doctor Pratt, el sistema sanitario de los Estados Unidos no tiene mucho éxito en impulsar la actividad física. ¿Cuál cree que es el principal obstáculo que la impide? ¿La falta de información, el tamaño de las ciudades, la escasez de tiempo libre...?
-Es cierto, en los Estados Unidos tenemos una dicotomía: una parte de la población es muy activa, y alrededor de dos tercios son totalmente sedentarios. Pero no creo que sea por falta de información. La gran mayoría sabe que ser físicamente activo otorga muchos beneficios. Probablemente, más importante que la falta de tiempo sea la forma en que organizamos nuestra sociedad. Volvimos muy atractivo el sedentarismo: tenemos mucho entretenimiento, cada vez más computadoras y más automóviles. Es muy posible para cualquiera de nosotros darnos vuelta en la cama y empezar a trabajar con una laptop sin siquiera levantarnos. Y eso se acopla con las grandes ciudades, que disuaden a la gente de salir a la calle... Nuestras estrategias para mejorar la actividad física deberían aumentar las oportunidades de contar con parques públicos, de tener buena educación física en las escuelas, formas de transporte que incentiven a caminar o andar en bicicleta mientras vamos y venimos al trabajo o hacemos mandados...
-¿Estudiaron otro tipo de estímulos; por ejemplo, pagos extras para los empleados que se mantienen activos?
-De hecho, en mi país algunos programas ofrecen membresías gratis en clubes o gimnasios como forma de incrementar la actividad. Pero los factores que inciden en que uno sea activo o sedentario son muy complejos: van desde los genes hasta las políticas públicas... Necesitamos muchas opciones diferentes. Algunas serán efectivas para mí, otras para usted, otras para él...
-Acaba de mencionar a los genes. ¿Puede ocurrir que las personas con sobrepeso u obesas no estén genéticamente preparadas para ser más activas?
-En realidad, no. Hace 30 años había muchos menos individuos con sobrepeso u obesidad, y en ese tiempo nuestros genes no variaron. Sabemos que los grandes cambios en la obesidad no se deben a factores genéticos. Además, hubo muchos buenos estudios que mostraron que en individuos obesos que se vuelven físicamente activos el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes desciende sustancialmente, incluso por debajo del de las personas delgadas, pero sedentarias. En cualquier área habrá personas que no respondan bien, por ejemplo, al entrenamiento aeróbico. Pero en general, ya sean flacos o gordos, todos se benefician de la actividad física.
-¿Hay una actividad mejor o más completa que las demás?
-La mejor actividad es la que se practica con continuidad. Típicamente aconsejamos comenzar con la caminata, porque funciona bien para la mayoría. Pero si a uno le gusta cierta actividad, las probabilidades de que continúe haciéndola serán mayores. A algunos les gustará bailar, a otros, nadar, a otros, pasear al perro... Todo es bueno.
-¿Hay una etapa de la vida en la que ser físicamente activo es particularmente importante, más que en otras?
-Lo que sugieren las evidencias es que resulta fundamental a lo largo de toda la vida, que en los chicos es importante para el desarrollo y que reduce el riesgo de enfermedades en la adultez. Pero por razones levemente diferentes, creo que sus beneficios son aún mayores para las personas de la tercera edad, porque reduce la depresión y la ansiedad, ayuda a prevenir caídas...
-¿Calcularon cuánto se reduciría en los EE.UU. el gasto en salud si todos hicieran actividad física?
-Nuestra estimación es que ahorraríamos 76.000 millones de dólares anuales si la mitad de las personas que son mínimamente activas cumplieran las recomendaciones básicas.
-¿Cuál es la cantidad mínima de actividad física que hace efecto?
-Lo que recomienda el Ministerio de Salud norteamericano (y también la OMS) son 150 minutos de actividad física moderada por semana, que puede ser media hora de caminata cinco días semanales. Si uno puede hacer algo más vigoroso, entonces necesita menos tiempo, como 75 minutos de carrera o ciclismo rápido. Pero esto no quiere decir que hacer incluso menos que eso no ofrezca beneficios.
-¿Y si se hace más es mejor?
-Sí. Este es un mensaje realmente importante: los efectos aumentan hasta llegar a los 300 minutos semanales. En cierto punto, aumentan los riesgos musculoesqueléticos, por lo que para ciertas personas más no es mejor. Pero para el 99%, sí lo es.
-¿Es necesario hacerlo todo en una sesión?
-Muchas investigaciones muestran que es posible realizar varias sesiones de diez minutos de actividad. Probablemente, cinco minutos también sean beneficiosos, pero no hay suficientes estudios que lo respalden. Lo importante es que diez minutos de caminata tres veces por día es algo muy factible.
Cumbre global sobre prevención "Las Naciones Unidas están organizando una cumbre para septiembre de 2011 en la que se les pedirá a jefes de Estado y altos mandatarios que se reúnan para acordar cómo prevenir las enfermedades crónicas -dice Pratt-. Esta es una señal de la importancia del problema, de que tiene que tomarse muy seriamente y de que hay oportunidades para promover la actividad física como parte fundamental de la salud pública. La iniciativa global «El ejercicio como medicina» es una oportunidad de ofrecer entrenamiento para que los médicos les enseñen a sus pacientes a ser físicamente activos."
Nora Bär
LA NACION
No es difícil advertir que el doctor Michael Pratt, médico e investigador de los Centros para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, según sus siglas en inglés), predica con el ejemplo. Especialista en fisiología del ejercicio y director de un programa global de prevención de enfermedades crónicas, es además un consumado corredor y ávido deportista con una figura de junco. Pratt estuvo dos días en Buenos Aires para participar en la jornada Actividad Física y Salud Pública, realizada en la Universidad Di Tella y en el Ministerio de Salud de la Nación, donde disertó sobre la promoción de la salud, especialmente en países de ingresos medios que están registrando una rápida transición epidemiológica, caracterizada por aumento del sedentarismo, y cambios en la dieta y en los patrones de actividad física.LA NACION
"Naciones como la Argentina están liderando esta transición que enfrenta a sus sistemas de salud con problemas muy serios", afirma.
-Doctor Pratt, el sistema sanitario de los Estados Unidos no tiene mucho éxito en impulsar la actividad física. ¿Cuál cree que es el principal obstáculo que la impide? ¿La falta de información, el tamaño de las ciudades, la escasez de tiempo libre...?
-Es cierto, en los Estados Unidos tenemos una dicotomía: una parte de la población es muy activa, y alrededor de dos tercios son totalmente sedentarios. Pero no creo que sea por falta de información. La gran mayoría sabe que ser físicamente activo otorga muchos beneficios. Probablemente, más importante que la falta de tiempo sea la forma en que organizamos nuestra sociedad. Volvimos muy atractivo el sedentarismo: tenemos mucho entretenimiento, cada vez más computadoras y más automóviles. Es muy posible para cualquiera de nosotros darnos vuelta en la cama y empezar a trabajar con una laptop sin siquiera levantarnos. Y eso se acopla con las grandes ciudades, que disuaden a la gente de salir a la calle... Nuestras estrategias para mejorar la actividad física deberían aumentar las oportunidades de contar con parques públicos, de tener buena educación física en las escuelas, formas de transporte que incentiven a caminar o andar en bicicleta mientras vamos y venimos al trabajo o hacemos mandados...
-¿Estudiaron otro tipo de estímulos; por ejemplo, pagos extras para los empleados que se mantienen activos?
-De hecho, en mi país algunos programas ofrecen membresías gratis en clubes o gimnasios como forma de incrementar la actividad. Pero los factores que inciden en que uno sea activo o sedentario son muy complejos: van desde los genes hasta las políticas públicas... Necesitamos muchas opciones diferentes. Algunas serán efectivas para mí, otras para usted, otras para él...
-Acaba de mencionar a los genes. ¿Puede ocurrir que las personas con sobrepeso u obesas no estén genéticamente preparadas para ser más activas?
-En realidad, no. Hace 30 años había muchos menos individuos con sobrepeso u obesidad, y en ese tiempo nuestros genes no variaron. Sabemos que los grandes cambios en la obesidad no se deben a factores genéticos. Además, hubo muchos buenos estudios que mostraron que en individuos obesos que se vuelven físicamente activos el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes desciende sustancialmente, incluso por debajo del de las personas delgadas, pero sedentarias. En cualquier área habrá personas que no respondan bien, por ejemplo, al entrenamiento aeróbico. Pero en general, ya sean flacos o gordos, todos se benefician de la actividad física.
-¿Hay una actividad mejor o más completa que las demás?
-La mejor actividad es la que se practica con continuidad. Típicamente aconsejamos comenzar con la caminata, porque funciona bien para la mayoría. Pero si a uno le gusta cierta actividad, las probabilidades de que continúe haciéndola serán mayores. A algunos les gustará bailar, a otros, nadar, a otros, pasear al perro... Todo es bueno.
-¿Hay una etapa de la vida en la que ser físicamente activo es particularmente importante, más que en otras?
-Lo que sugieren las evidencias es que resulta fundamental a lo largo de toda la vida, que en los chicos es importante para el desarrollo y que reduce el riesgo de enfermedades en la adultez. Pero por razones levemente diferentes, creo que sus beneficios son aún mayores para las personas de la tercera edad, porque reduce la depresión y la ansiedad, ayuda a prevenir caídas...
-¿Calcularon cuánto se reduciría en los EE.UU. el gasto en salud si todos hicieran actividad física?
-Nuestra estimación es que ahorraríamos 76.000 millones de dólares anuales si la mitad de las personas que son mínimamente activas cumplieran las recomendaciones básicas.
-¿Cuál es la cantidad mínima de actividad física que hace efecto?
-Lo que recomienda el Ministerio de Salud norteamericano (y también la OMS) son 150 minutos de actividad física moderada por semana, que puede ser media hora de caminata cinco días semanales. Si uno puede hacer algo más vigoroso, entonces necesita menos tiempo, como 75 minutos de carrera o ciclismo rápido. Pero esto no quiere decir que hacer incluso menos que eso no ofrezca beneficios.
-¿Y si se hace más es mejor?
-Sí. Este es un mensaje realmente importante: los efectos aumentan hasta llegar a los 300 minutos semanales. En cierto punto, aumentan los riesgos musculoesqueléticos, por lo que para ciertas personas más no es mejor. Pero para el 99%, sí lo es.
-¿Es necesario hacerlo todo en una sesión?
-Muchas investigaciones muestran que es posible realizar varias sesiones de diez minutos de actividad. Probablemente, cinco minutos también sean beneficiosos, pero no hay suficientes estudios que lo respalden. Lo importante es que diez minutos de caminata tres veces por día es algo muy factible.
Cumbre global sobre prevención "Las Naciones Unidas están organizando una cumbre para septiembre de 2011 en la que se les pedirá a jefes de Estado y altos mandatarios que se reúnan para acordar cómo prevenir las enfermedades crónicas -dice Pratt-. Esta es una señal de la importancia del problema, de que tiene que tomarse muy seriamente y de que hay oportunidades para promover la actividad física como parte fundamental de la salud pública. La iniciativa global «El ejercicio como medicina» es una oportunidad de ofrecer entrenamiento para que los médicos les enseñen a sus pacientes a ser físicamente activos."
LOS ADULTOS MAYORES QUE HACEN TRABAJO SOCIAL
Una investigación realizada en Estados Unidos encontró que los adultos mayores que efectúan servicios sociales y participan en programas de ayuda comunitaria, podrían retardar o incluso revertir el envejecimiento cerebral.
· Mejoran funciones cerebrales y cognitivas
Hallamos que las personas mayores que colaboran con ciertos programas de acción social logran mejorar sus funciones cognitivas. Esto se asoció a cambios significativos en los patrones de activación cerebral. En esencia, sus actividades cerebrales y cognitivas mejoraron, dijo Michelle C. Carlson, profesora de la Escuela Bloomberg.
Un hecho importante porque crece el número de ancianos jubilados
Este tipo de estudio es muy importante hoy en día porque la expectativa de vida continúa creciendo. De hecho, se acuñó el concepto de envejecimiento de la población para indicar que el porcentaje de personas mayores está en pleno aumento.
Investigaciones como el realizado por los científicos de Estados Unidos justamente apuntan a mejorar la calidad de vida en los años posteriores a la jubilación.
Las ventajas de ayudar
Los investigadores hicieron tests de funcionamiento cognitivo y obtuvieron imágenes -por resonancia magnética funcional- de los cerebros de adultos mayores que participaron en un programa llamado Cuerpos de la Experiencia.
Este servicio recluta a hombres y mujeres de más de 65 años y los entrena para que contribuyan a favor de niños de escuelas públicas.
Ganaron en habilidades indispensables para la vida cotidiana
Los dos análisis se concretaron al momento de comenzar las acciones sociales y seis meses después. En ese período se observaron importantes mejoras en las regiones del cerebro involucradas a las habilidades cognitivas, indispensables para planear y organizar las actividades diarias. Por ese motivo, este grupo de adultos mayores logró fomentar su calidad de vida.
Una reserva cerebral especialmente para sedentarios
Estos resultados llevan la promesa de mejorar y mantener una reserva cerebral tarde en la vida, especialmente en los individuos sedentarios, que serían los más beneficiados con programas como el de los Cuerpos de la Experiencia, concluyó Carlson.
Alimentos que retrasan el envejecimiento
Un grupo de expertos en nutrición enumeran la comida que contiene altos niveles de antioxidantes; ayudan a reducir la degeneración celular
Combatir los radicales libres, promover la longevidad y disfrutar de los platillos es posible si se aprende a seleccionar los alimentos, indica el sitio especializado en temas del cuerpo humano, Discovery salud, quien presenta la lista con los 20 alimentos que retrazan el envejecimiento.
1. Vino. "El vino tinto es conocido como el nuevo elíxir anti-aging, y por una buena razón. Los estudios sobre las propiedades anti-envejecimiento del vino han descubierto un antioxidante único llamado resveratrol que tiene poderosos efectos sobre la edad. Se produce durante el proceso de fermentación y abunda en el vino tinto y un poco menos en el blanco", explica el doctor Grigory Sadkhin, fundador del The Sadkhin Complex, un programa de pérdida de peso anti-envejecimiento.
2. Manzana. "Las manzanas tienen propiedades para combatir los radicales libres. Nos ayudan a mantenernos jóvenes desde adentro hacia afuera", sintetiza Deborah Enos, nutrióloga y autora de The One-Minute Wellness Coach.
3. Té verde. El té verde ha sido usado por miles de años como una bebida tradicionalmente terapéutica que promueve la longevidad y la buena salud, recuerda el doctor Sadkhin. "Es una excelente fuente de un antioxidante llamado EGCG, que previene el desarrollo de células dañinas y ayuda a mantener la integridad estructural de las membranas, lo que también protege a las células", agrega.
4. Salmón. Es rico en proteínas saludables y en ácidos grasos omega-3. "Estos ácidos reducen la inflamación del cuerpo y mejoran la función del sistema inmunológico", asegura John La Puma, autor de ChefMD: A Food Lover's Guide to Culinary Medicine.
5. Miel. "Se ha descubierto que la miel es tan buena fuente de antioxidantes como las frutas y vegetales más saludables, además de proveer energía y carbohidratos, que son esenciales para un estilo de vida activo", indica John La Puma.
6. Vegetales de hoja verde. "Las hojas verdes, pero especialmente la espinaca, pueden ayudar a protegerte de la edad. La espinaca en particular protege de la degeneración macular relacionada con la edad", asegura Deborah Enos, experta en nutrición.
7. Leche. Contiene vitaminas D, K y calcio que previenen la degradación de los huesos, vitamina A que es crítica para la función inmune y yodo, importantísimo para la función tiroidea. También posee nutrientes como potasio, magnesio, riboflavina y vitaminas B12, necesarias para la buena salud cardíaca, señala el doctor Sadkhin.
8. Frutos rojos. Los blueberries y blackberries contienen poderosos fitonutrientes llamados flavonoides, que ayudan a las células a comunicarse eficientemente entre ellas, y han sido asociados con la reducción del riesgo de enfermedades degenerativas del cerebro, como el Alzheimer y la demencia.
9. Aguacate. Según el doctor Sadkhin, además de ser una buena fuente de grasas monosaturadas que reducen el colesterol malo y, por lo tanto, disminuyen el riesgo de complicaciones al corazón, lo que influye en una vida más larga y saludable, tiene vitamina E, un antioxidante que mantiene la piel sana y previene su envejecimiento.
10. Brócoli. "Es excelente fuente de vitamina A, que está a cargo de regular el sistema inmunológico, ayudar a prevenir y combatir las infecciones, y de vitamina C, un nutriente esencial para la función inmune y un poderoso antioxidante que ayuda a proteger las moléculas vitales, como las proteínas, carbohidratos y lípidos, de los radicales libres", indica Sadkhin.
11. Café. "El café protege contra la cirrosis, el cáncer de hígado, la Enfermedad de Parkinson y la diabetes", recuerda John La Puma. Según el especialista, tiene componentes químicos metabólicamente activos, entre ellos la cafeína, que pueden actuar en ese sentido.
12. Ajo. "Los estudios demostraron que las personas que comen pequeñas cantidades de ajo al menos una vez a la semana, son 50% menos propensos a desarrollar ciertos tipos de cáncer".
13. Agua. Beber agua es fundamental para sobrevivir, pero también para vivir más y mejor. "Tomar al menos 8 vasos de agua al día asegura un manejo óptimo de las toxinas y deshechos del organismo y acelera la remoción de estas sustancias dañinas del cuerpo, reduciendo el estrés y mejorando la salud en general", asegura el doctor Sadkhin.
14. Ciruelas pasas. Según el doctor Sadkhin, tienen la más alta concentración de antioxidantes que ninguna otra fruta: "Previenen la proliferación de radicales libres muy peligrosos, que son responsables del daño del oxígeno a las grasas, lo que es parte integral de las células de los tejidos, del cerebro. Su prevención reduce también el riesgo de cáncer, ya que estos radicales son responsables de las mutaciones de ADN que resultan en crecimientos cancerígenos".
15. Tomates. Son una fuente rica en flavonoides, los cuales son químicos anti-inflamatorios del cuerpo, y el licopeno, el caroteno más conocido que le da ese color rojo brillante, explica John La Puma, autor de ChefMD: A Food Lover's Guide to Culinary Medicine.
16. Chocolate. Siempre es un placer comer así de saludable. "Mientras más alto sea el nivel de cacao, más grande es la habilidad del chocolate amargo de dilatar las arterias, ayudándolas a retener flexibilidad y elasticidad y disminuir la presión arterial, lo que ayuda a retrasar el envejecimiento", dice John La Puma.
17. Algas marinas. "Las algas marinas también son una buena fuente de fibra soluble en aceites omega-3, llamados aceites esenciales", indica Sadkhin
18. Calabaza. Viene cargada de vitaminas y nutrientes esenciales, y es rica en antioxidantes que previenen el proceso de envejecimiento y estimulan la función metabólica. También disminuyen la glucosa en la sangre y el colesterol malo.
19. Yogurt. Lo recomienda porque contiene bacterias vivas que fortifican el sistema inmunológico y mejoran la función metabólica: "Esto incrementa la resistencia a enfermedades inmuno relacionadas", agrega.
20. Soya. "Los frijoles de soja o soya, están llenos de grasas insaturadas saludables, poderosos antioxidantes y flavonoides y, además, son una excelente fuente de proteína disponible para la formación de músculo", indica John La Puma.
1. Vino. "El vino tinto es conocido como el nuevo elíxir anti-aging, y por una buena razón. Los estudios sobre las propiedades anti-envejecimiento del vino han descubierto un antioxidante único llamado resveratrol que tiene poderosos efectos sobre la edad. Se produce durante el proceso de fermentación y abunda en el vino tinto y un poco menos en el blanco", explica el doctor Grigory Sadkhin, fundador del The Sadkhin Complex, un programa de pérdida de peso anti-envejecimiento.
2. Manzana. "Las manzanas tienen propiedades para combatir los radicales libres. Nos ayudan a mantenernos jóvenes desde adentro hacia afuera", sintetiza Deborah Enos, nutrióloga y autora de The One-Minute Wellness Coach.
3. Té verde. El té verde ha sido usado por miles de años como una bebida tradicionalmente terapéutica que promueve la longevidad y la buena salud, recuerda el doctor Sadkhin. "Es una excelente fuente de un antioxidante llamado EGCG, que previene el desarrollo de células dañinas y ayuda a mantener la integridad estructural de las membranas, lo que también protege a las células", agrega.
4. Salmón. Es rico en proteínas saludables y en ácidos grasos omega-3. "Estos ácidos reducen la inflamación del cuerpo y mejoran la función del sistema inmunológico", asegura John La Puma, autor de ChefMD: A Food Lover's Guide to Culinary Medicine.
5. Miel. "Se ha descubierto que la miel es tan buena fuente de antioxidantes como las frutas y vegetales más saludables, además de proveer energía y carbohidratos, que son esenciales para un estilo de vida activo", indica John La Puma.
6. Vegetales de hoja verde. "Las hojas verdes, pero especialmente la espinaca, pueden ayudar a protegerte de la edad. La espinaca en particular protege de la degeneración macular relacionada con la edad", asegura Deborah Enos, experta en nutrición.
7. Leche. Contiene vitaminas D, K y calcio que previenen la degradación de los huesos, vitamina A que es crítica para la función inmune y yodo, importantísimo para la función tiroidea. También posee nutrientes como potasio, magnesio, riboflavina y vitaminas B12, necesarias para la buena salud cardíaca, señala el doctor Sadkhin.
8. Frutos rojos. Los blueberries y blackberries contienen poderosos fitonutrientes llamados flavonoides, que ayudan a las células a comunicarse eficientemente entre ellas, y han sido asociados con la reducción del riesgo de enfermedades degenerativas del cerebro, como el Alzheimer y la demencia.
9. Aguacate. Según el doctor Sadkhin, además de ser una buena fuente de grasas monosaturadas que reducen el colesterol malo y, por lo tanto, disminuyen el riesgo de complicaciones al corazón, lo que influye en una vida más larga y saludable, tiene vitamina E, un antioxidante que mantiene la piel sana y previene su envejecimiento.
10. Brócoli. "Es excelente fuente de vitamina A, que está a cargo de regular el sistema inmunológico, ayudar a prevenir y combatir las infecciones, y de vitamina C, un nutriente esencial para la función inmune y un poderoso antioxidante que ayuda a proteger las moléculas vitales, como las proteínas, carbohidratos y lípidos, de los radicales libres", indica Sadkhin.
11. Café. "El café protege contra la cirrosis, el cáncer de hígado, la Enfermedad de Parkinson y la diabetes", recuerda John La Puma. Según el especialista, tiene componentes químicos metabólicamente activos, entre ellos la cafeína, que pueden actuar en ese sentido.
12. Ajo. "Los estudios demostraron que las personas que comen pequeñas cantidades de ajo al menos una vez a la semana, son 50% menos propensos a desarrollar ciertos tipos de cáncer".
13. Agua. Beber agua es fundamental para sobrevivir, pero también para vivir más y mejor. "Tomar al menos 8 vasos de agua al día asegura un manejo óptimo de las toxinas y deshechos del organismo y acelera la remoción de estas sustancias dañinas del cuerpo, reduciendo el estrés y mejorando la salud en general", asegura el doctor Sadkhin.
14. Ciruelas pasas. Según el doctor Sadkhin, tienen la más alta concentración de antioxidantes que ninguna otra fruta: "Previenen la proliferación de radicales libres muy peligrosos, que son responsables del daño del oxígeno a las grasas, lo que es parte integral de las células de los tejidos, del cerebro. Su prevención reduce también el riesgo de cáncer, ya que estos radicales son responsables de las mutaciones de ADN que resultan en crecimientos cancerígenos".
15. Tomates. Son una fuente rica en flavonoides, los cuales son químicos anti-inflamatorios del cuerpo, y el licopeno, el caroteno más conocido que le da ese color rojo brillante, explica John La Puma, autor de ChefMD: A Food Lover's Guide to Culinary Medicine.
16. Chocolate. Siempre es un placer comer así de saludable. "Mientras más alto sea el nivel de cacao, más grande es la habilidad del chocolate amargo de dilatar las arterias, ayudándolas a retener flexibilidad y elasticidad y disminuir la presión arterial, lo que ayuda a retrasar el envejecimiento", dice John La Puma.
17. Algas marinas. "Las algas marinas también son una buena fuente de fibra soluble en aceites omega-3, llamados aceites esenciales", indica Sadkhin
18. Calabaza. Viene cargada de vitaminas y nutrientes esenciales, y es rica en antioxidantes que previenen el proceso de envejecimiento y estimulan la función metabólica. También disminuyen la glucosa en la sangre y el colesterol malo.
19. Yogurt. Lo recomienda porque contiene bacterias vivas que fortifican el sistema inmunológico y mejoran la función metabólica: "Esto incrementa la resistencia a enfermedades inmuno relacionadas", agrega.
20. Soya. "Los frijoles de soja o soya, están llenos de grasas insaturadas saludables, poderosos antioxidantes y flavonoides y, además, son una excelente fuente de proteína disponible para la formación de músculo", indica John La Puma.
martes, 9 de noviembre de 2010
Descubren un gen que puede acelerar el envejecimiento
Qué hay de cierto en el dicho popular que dice que el diablo sabe más por viejo que por diablo? El envejecimiento cerebral normal refiere a los cambios naturales que ocurren en ausencia de enfermedad y que no se realizan súbitamente a partir de un momento dado (por ejemplo, cuando nos jubilamos), sino como resultado del continuo desarrollo que experimentamos los seres humanos a través del tiempo .
Los cambios principales se dan como una disminución leve en algunas esferas de la cognición a partir, incluso, de la segunda década de vida, especialmente en áreas como la memoria y la velocidad de procesamiento. Pero esto que podría significar un componente negativo viene acompañado por la cualidad positiva de la experiencia y el conocimiento general , que se incrementa con la edad y compensa muchas de las pérdidas en otras áreas cognitivas. Por ejemplo, las personas mayores pueden tardar más en resolver un crucigrama, pero es probable que su tasa de respuestas correctas sea mayor.
Otra habilidad mental que mejora con los años es la sabiduría . Hoy sabemos que si no hay una enfermedad que destruya neuronas, la mayor parte de ellas permanecen saludables hasta la muerte.
Distintas actividades alcanzan su natural pico máximo a diferentes edades. Las gimnastas femeninas parecen arribar a su mayor rendimiento en la pubertad. Pero no debe resultar sorprendente que muchos de los grandes hitos que marcaron la historia cultural y política hayan sido generados por líderes, intelectuales y artistas en sus etapas más tardías: José Saramago publicó El Evangelio según Jesucristo cuando tenía cerca de 70 años de edad, Mao Tse Tung impulsó la revolución china cuando ya había superado los 70 años y Pablo Casals compuso e interpretó su Himno de la paz a los 94 años.
Para intentar dilucidar por qué nuestro cerebro se lentifica con el paso del tiempo, investigadores de la Universidad de Harvard utilizaron neuroimágenes para observar el cerebro de adultos sanos de entre 18 y 93 años. Encontraron que, a medida que pasaban los años, había una pérdida de las conexiones entre distintas estructuras cerebrales. Para muchos autores, esto constituye parte del proceso conocido como olvido, que muchas veces puede resultar benéfico.
El olvido nos permite desembarazarnos de una enorme cantidad de información que tratamos día a día y que carece de utilidad.
Estudios recientes han demostrado que incluso a los 70 años hay aún generación de nuevas neuronas , lo cual permitiría producir nuevas conexiones que posibilitan nuevos aprendizajes.
El cerebro se desarrolla durante toda la vida y este desarrollo depende en gran parte de los estímulos externos. Es por ello, quizás, que en varios estudios se ha observado una asociación entre un alto nivel de educación, desafio intelectual, ejercicio físico, buena alimentación y actividades placenteras con disminución del riesgo para desarrollar demencia. El envejecimiento normal del cerebro podría ser simplemente un proceso de optimización por el cual nos aseguramos que se conserven las reservas cognitivas necesarias para un buen funcionamiento .
Una reformulación del dicho popular podría ser que el sabio, sea dios o diablo, es sabio porque es viejo.
Los cambios principales se dan como una disminución leve en algunas esferas de la cognición a partir, incluso, de la segunda década de vida, especialmente en áreas como la memoria y la velocidad de procesamiento. Pero esto que podría significar un componente negativo viene acompañado por la cualidad positiva de la experiencia y el conocimiento general , que se incrementa con la edad y compensa muchas de las pérdidas en otras áreas cognitivas. Por ejemplo, las personas mayores pueden tardar más en resolver un crucigrama, pero es probable que su tasa de respuestas correctas sea mayor.
Otra habilidad mental que mejora con los años es la sabiduría . Hoy sabemos que si no hay una enfermedad que destruya neuronas, la mayor parte de ellas permanecen saludables hasta la muerte.
Distintas actividades alcanzan su natural pico máximo a diferentes edades. Las gimnastas femeninas parecen arribar a su mayor rendimiento en la pubertad. Pero no debe resultar sorprendente que muchos de los grandes hitos que marcaron la historia cultural y política hayan sido generados por líderes, intelectuales y artistas en sus etapas más tardías: José Saramago publicó El Evangelio según Jesucristo cuando tenía cerca de 70 años de edad, Mao Tse Tung impulsó la revolución china cuando ya había superado los 70 años y Pablo Casals compuso e interpretó su Himno de la paz a los 94 años.
Para intentar dilucidar por qué nuestro cerebro se lentifica con el paso del tiempo, investigadores de la Universidad de Harvard utilizaron neuroimágenes para observar el cerebro de adultos sanos de entre 18 y 93 años. Encontraron que, a medida que pasaban los años, había una pérdida de las conexiones entre distintas estructuras cerebrales. Para muchos autores, esto constituye parte del proceso conocido como olvido, que muchas veces puede resultar benéfico.
El olvido nos permite desembarazarnos de una enorme cantidad de información que tratamos día a día y que carece de utilidad.
Estudios recientes han demostrado que incluso a los 70 años hay aún generación de nuevas neuronas , lo cual permitiría producir nuevas conexiones que posibilitan nuevos aprendizajes.
El cerebro se desarrolla durante toda la vida y este desarrollo depende en gran parte de los estímulos externos. Es por ello, quizás, que en varios estudios se ha observado una asociación entre un alto nivel de educación, desafio intelectual, ejercicio físico, buena alimentación y actividades placenteras con disminución del riesgo para desarrollar demencia. El envejecimiento normal del cerebro podría ser simplemente un proceso de optimización por el cual nos aseguramos que se conserven las reservas cognitivas necesarias para un buen funcionamiento .
Una reformulación del dicho popular podría ser que el sabio, sea dios o diablo, es sabio porque es viejo.
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